Viernes, Marzo 6, 2026

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Habla por primera vez el profesor de karate atacado en Calera de Tango

Claudio Bรกez, profesor de karate con mรกs de 25 aรฑos de trayectoria, fue baleado a quemarropa el pasado 24 de abril en el gimnasio municipal de Calera de Tango, mientras impartรญa una clase con al menos diez niรฑos presentes. El atacante, que actuรณ a rostro descubierto, disparรณ cinco veces antes de huir en un vehรญculo polarizado. Casi dos meses despuรฉs, no hay detenidos, y el silencio empieza a pesar mรกs que el estruendo de las balas.

Bรกez, de 56 aรฑos, rompiรณ el silencio por primera vez en entrevista con CHV Noticias. Sobreviviente de lo que muchos califican como un intento de sicariato, relatรณ con crudeza el momento en que su clase se transformรณ en una escena de violencia extrema: โ€œIntentรฉ lanzarme sobre los niรฑos para protegerlos. Me dispararon sin que pudiera siquiera entender por quรฉโ€.

Uno de los disparos ingresรณ por el cuello, otro perforรณ el tรณrax y los restantes impactaron brazo y pierna. Fue internado por mรกs de un mes, con mรบltiples secuelas fรญsicas. Hoy sigue en recuperaciรณn, sin certezas sobre quiรฉn intentรณ matarlo ni por quรฉ.

La Fiscalรญa aรบn no identifica al autor material ni intelectual del crimen. Testigos describen al agresor como un joven de piel clara y cabello tipo afro. Las cรกmaras de seguridad no captaron imรกgenes รบtiles. El caso se suma a una creciente lista de delitos graves sin esclarecer en sectores perifรฉricos del paรญs, donde la falta de recursos, coordinaciรณn y voluntad polรญtica dificultan el acceso a la justicia.

Pero el caso de Claudio Bรกez no solo revela la fragilidad de la seguridad pรบblica, tambiรฉn expone grietas en la red de protecciรณn laboral. A pesar de que el ataque ocurriรณ en su lugar de trabajo, durante su jornada y con contrato vigente, el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) calificรณ preliminarmente el caso como un โ€œaccidente comรบnโ€, basรกndose en una declaraciรณn anรณnima y no oficial.

Eso implica que Bรกez debe costear parte importante de su recuperaciรณn con recursos propios. Su familia alega abandono institucional y denuncia una burocracia que no entiende el contexto real de los trabajadores expuestos a la violencia cotidiana. Solo tras la presiรณn pรบblica, el ISL reabriรณ la investigaciรณn para reevaluar la calificaciรณn del accidente.

En una comuna marcada por la precariedad y la desprotecciรณn, el ataque contra Claudio Bรกez es mรกs que un caso aislado. Es un sรญntoma. Mientras el paรญs discute sobre seguridad, crimen organizado y reformas laborales, un profesor que dedicรณ su vida a formar a niรฑos en la disciplina y la no violencia, carga ahora con las cicatrices fรญsicas y emocionales de un sistema que fallรณ en protegerlo.

โ€œNo conozco al hombre que me disparรณ. Nunca lo habรญa visto. Solo recuerdo que me apuntรณ, y luego todo fue sangre y confusiรณnโ€, dijo Bรกez, con una mezcla de resignaciรณn y esperanza. โ€œEstoy vivo, quizรกs por amorโ€, agregรณ, cerrando con una frase que resuena mรกs allรก del drama personal.

En un Chile que exige respuestas frente a la inseguridad, y que aรบn no resuelve cรณmo proteger a sus trabajadores frente a riesgos extremos, la historia de Claudio Bรกez interpela a un Estado que, en lugar de responder con contundencia, sigue atrapado en tecnicismos y silencios. Por ahora, el atacante sigue libre. El profesor, en cambio, intenta reconstruir su vida.


Foto: Extraรญda de T13.cl

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