Jueves, Marzo 5, 2026

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Caso Tomás Bravo: cuatro años de dolor, sospechas e irregularidades que culminan en la absolución del único imputado

El caso de Tomás Bravo Gutiérrez, un niño de tres años que desapareció en la localidad
rural de Caripilún, Región del Biobío, volvió a conmocionar al país luego de que, el 2
de julio de 2025, el Tribunal Oral en lo Penal de Cañete absolviera por unanimidad al
único imputado: su tío abuelo Jorge Escobar. Los jueces estimaron que no había pruebas
suficientes para acreditar que actuó con dolo al dejar solo al menor. Así, concluyen más
de cuatro años de una investigación marcada por errores, filtraciones y sospechas.

Tomás desapareció el 17 de febrero de 2021 tras salir con Escobar a buscar animales.
Nueve días después, su cuerpo fue hallado sin vida a poco más de dos kilómetros de su
hogar. Según el Servicio Médico Legal (SML), la causa de muerte fue hipotermia e
inanición. Por haber sido la última persona en verlo con vida, Escobar fue detenido y
formalizado, primero por homicidio calificado, y luego por abandono de menor con
resultado de muerte.

Desde el inicio, la defensa denunció irregularidades en los peritajes y deficiencias en la
investigación. A pocos días del juicio oral, en mayo de 2025, presentaron un video
inédito donde —según peritos contratados por la familia del imputado— se aprecia la
posible presencia de una tercera persona en el lugar de los hechos. Este nuevo
antecedente reforzó la tesis de la participación de terceros, defendida por Escobar desde
el comienzo.

Ese mismo mes, un informe filtrado del SML —difundido por la prensa— apuntó a una
posible “asfixia mecánica por terceros en contexto de violación”. La filtración causó
indignación en la madre de Tomás, quien escribió en redes sociales: “Qué doloroso
tener que, nuevamente, exponer todo esto, porque existen estos personajes sin corazón
que filtran todo a la prensa… Me parece una falta de respeto tanto por nuestro dolor
como por la memoria de mi hijo”.

Durante el juicio, el tribunal acogió buena parte de los cuestionamientos de la defensa:
peritajes contradictorios, alteración del sitio del hallazgo y falta de custodia de la
escena. “Me juzgaron sin pruebas, me lincharon mediáticamente. Yo también he llorado
a Tomás”, dijo Escobar tras escuchar la sentencia.

Pese a la absolución, la Fiscalía evalúa presentar una acusación paralela por violación
con homicidio, lo que abre un debate jurídico sobre la figura de la doble persecución o
cosa juzgada. Según explicó el abogado del padre de Tomás, Cristian Echayz, el tema
podría llegar a la Corte Suprema. Además, si la sentencia queda firme, el Ministerio
Público deberá asumir las costas del juicio, según indicó el defensor regional Osvaldo
Pizarro.

La entrega formal del fallo está programada para el 28 de julio. Tanto la Fiscalía como
la parte querellante tienen diez días para decidir si recurren de nulidad.

El caso Tomás Bravo no sólo genera conmoción nacional por la muerte de un niño
en circunstancias aún no esclarecidas. También dejó al descubierto falencias
estructurales en las investigaciones criminales, así como la fragilidad de las garantías
procesales cuando el juicio mediático se adelanta al juicio judicial. La justicia enfrenta el desafío de cerrar esta dolorosa historia sin caer en errores que puedan desviar hacia la
verdad.


Foto extraída de CHV.CL

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