El viejo San Carlos de Apoquindo, inaugurado en 1988 en Las Condes, Santiago, dejó de ser solo un estadio para convertirse en un símbolo de identidad cruzada. Hoy, renacido como Claro Arena, inicia una nueva etapa como la quinta casa de Universidad Católica, tras los estadios Universidad Católica, Campos de Sports de Ñuñoa, Independencia y el propio San Carlos de Apoquindo con la promesa de seguir siendo un lugar donde la historia se escribe con cada partido.
Después de tres años de construcción, el Claro Arena abrió sus puertas en una noche fría que congregó a 20 mil espectadores. El moderno recinto no solo ofrece mayor capacidad, sino también tecnología de vanguardia y espacios pensados para vivir el fútbol como una experiencia integral. La jornada estuvo marcada por la emoción de miles de hinchas que, entre la nostalgia y el orgullo, fueron testigos del paso decisivo que dio el club hacia el futuro.
El estreno oficial en la Liga de Primera tuvo como protagonista a Universidad Católica, que celebró con un triunfo por 2-0 sobre Unión Española. El primer gol en la nueva casa cruzada llegó de la mano de Fernando Zampedri, quien reafirmó su romance con la Franja, aunque debió dejar el campo tras sufrir un desgarro.
La jornada no solo mostró un estadio moderno, sino también un reflejo de lo que significa la UC para sus seguidores. El canto fue el mismo, la pasión de siempre, las tribunas se llenaron de historias que se conectan entre generaciones.
Entre esas historias está la de Coke, de 40 años, oriundo de Pedro Aguirre Cerda. Hincha desde niño gracias a la influencia de su abuelo y su familia, sus primeros recuerdos en San Carlos de Apoquindo son de goleadas históricas, como aquel 10-1 sobre Palestino. Con el paso del tiempo, dejó los codos para unirse a la barra, donde descubrió —según dice— la máxima felicidad de alentar a la Franja.
El partido que más guarda en la memoria es el campeonato de 2016, cuando el gol agónico del Chapa Fuenzalida desató la locura y marcó el inicio de una era gloriosa para la UC: bicampeonato, tetracampeonato y varias Supercopas.
La inauguración del nuevo estadio lo llenó de emociones encontradas: la nostalgia de despedir a San Carlos y, al mismo tiempo, la esperanza de ver a Católica abrir una etapa con más recursos, proyección y crecimiento institucional. “Aunque San Carlos ya no está, este nuevo paso reafirma la grandeza del club”, asegura.
Su primera impresión del Claro Arena fue de asombro absoluto: “Para mí fue impactante, quedé para adentro porque se ve demasiado grande en comparación al antiguo estadio. Parece un estadio de la Premier League, así como de la liga inglesa. Es hermoso, gigante, está encima de la cancha. Tenía a los jugadores al lado… impresionante, no hay estadio que se le acerque en Chile. Es por lejos uno de los mejores de Sudamérica y del país”, relata con orgullo.
De todos los detalles, se queda con la fuerza de la hinchada: “Lo que más me hizo sentir orgulloso fueron los lienzos, las banderas, las 20 mil banderas flameando, los fuegos artificiales. Eso le dio un color único al recibimiento. Fue muy bonito”. Y agrega que las diferencias con el antiguo San Carlos son brutales: “Antes parecía un estadio de los 70 u 80, con un anillo simple. Ahora tiene dos bandejas, está techado, sin reja y encima de la cancha. Obviamente está el cariño por el estadio antiguo, pero el de ahora es impresionante. A cualquier hincha le gustaría estar ahí, estadio lleno, viendo un partido”.
Convencido de que esta renovación cambiará la manera de vivir el fútbol, Coke cree que la UC comienza una nueva era: “La acústica es tremenda, retumba cuando toda la gente canta. Vamos a meter mucha más presión al rival. Se vienen tiempos mejores para Católica: más triunfos, más campeonatos, más cosas grandes. Para mí este es el mejor estadio de Chile y va a ser visto con respeto por todos los equipos”.
Pero la emoción de la hinchada no es la única historia detrás del nuevo recinto: levantar el Claro Arena también implicó un enorme desafío de gestión El presidente de Cruzados, Juan Tagle, explicó a Emol cómo se vivieron los momentos más críticos de la construcción: “Fue un proceso muy largo. Muchos creían que estábamos locos, que cómo íbamos a construir un estadio en un país con crecimiento limitado, con el estallido, la pandemia, la violencia en el fútbol… Se necesitaba de un nivel de pasión y convicción muy fuertes. La segunda mitad de 2021 y la primera de 2022 fueron críticas, porque los costos de construcción se dispararon y hubo que ajustar todo el proyecto. Hasta que en agosto de 2022 cerramos el estadio” Mencionó a EMOL.
Sobre la propiedad del recinto, aclaró que “el terreno es del Club Deportivo, pero Cruzados tiene un contrato de concesión por 40 años… El activo es de Cruzados, pero la propiedad, jurídicamente hablando, es del club deportivo. Además, pagamos un arriendo de 500 UF por el estadio y 500 por el complejo, más un royalty en relación con las utilidades de la empresa”.
El Claro Arena no es solo un estadio renovado; es la herencia de una historia que comenzó en San Carlos de Apoquindo y que ahora se proyecta hacia el futuro. Cada asiento, cada bandera y cada grito de gol recuerdan que la identidad cruzada se alimenta de memoria, pero también de sueños por conquistar. Entre nostalgia y esperanza, Universidad Católica abre un nuevo capítulo en su casa, un lugar que promete seguir siendo escenario de triunfos, pasiones y leyendas que aún están por escribirse.


