El informe reciente del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), difundido el viernes 28 de noviembre de 2025, revela que la tasa de desempleo en Chile retrocedió a 8,4 % en el trimestre agosto-octubre de 2025, lo que equivale a una disminución de 0,2 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior.
A nivel de la Región Metropolitana de Santiago (RM) —donde reside gran parte de la población urbana del país— la desocupación se ubicó en 8,6 %, marcando también una baja interanual de 0,3 puntos porcentuales.
Según BioBioChile, la mejora se sustenta en que el crecimiento de personas ocupadas (1,5 %) fue mayor que el crecimiento de la fuerza de trabajo (1,3 %). Además, se redujo el número de personas desocupadas en 0,2 % —particularmente quienes estaban cesantes descendieron en 0,9 %.
En cuanto a los géneros, la tasa de desempleo para mujeres cayó a 8,8 % (–0,5 pp.), mientras que en hombres subió ligeramente a 8,2 % (+0,1 pp.).
Por otro lado, el informe del INE señala que la ocupación informal disminuyó: este ajuste es un dato positivo, pues indica que una fracción de quienes estaban trabajando en condiciones más precarias pasaron a empleos más regulados.
¿Qué significa esta baja? Entre alivio y desafíos estructurales
La leve caída del desempleo es, sin duda, una señal alentadora: la economía parece estar generando más puestos de trabajo que los que están entrando a la fuerza laboral. Pero este descenso —como advierte BioBioChile— no asegura que todos los empleos que llegan sean de calidad. El hecho de que la informalidad siga siendo una preocupación revela que muchos trabajadores aún podrían estar en condiciones laborables vulnerables.
Además, la contratación podría responder a necesidades de corto plazo o empleos transitorios, lo que no garantiza estabilidad laboral a largo plazo.
A su vez, la brecha de género persiste: aunque la tasa para mujeres bajó, la diferencia comparada con hombres no desaparece, lo que mantiene en el debate la necesidad de políticas específicas para reducir desigualdades.
Finalmente —y aunque las cifras oficiales mejoran— el nivel de desempleo sigue por encima del 8 %, lo que evidencia que el mercado laboral aún tiene obstáculos importantes, sobre todo en la reconversión de empleo informal a formal, generación de empleos de calidad y reducción de la precariedad.

