Eran las 2:25 de la madrugada de este miércoles 11 de diciembre cuando en Oslo la capital Noruega, desde el balcón del Grand Hotel, la activista, opositora del régimen de Nicolás Maduro y ahora ganadora del Nobel de la Paz, María Corina Machado saludó a sus compatriotas venezolanos, que de manera espontánea la recibieron entonando a capela su himno nacional. Luego de este emotivo momento con alegría bajó a saludarlos y abrazarlos.
Para que esto este momento tuviera lugar Machado pasó por una una secreta, compleja y verdadera odisea para salir de Venezuela. Luego de pasar meses en la clandestinidad por amenaza de arresto por parte del Gobierno de Maduro. La Premio Nobel viajó por tierra desde Caracas hasta una zona costera, bajo un disfraz y con ayuda de terceros, logró superar una decena de controles de seguridad, para llegar hasta el norte de Venezuela, dónde abordó una lancha pesquera de madera con destino a la isla de Curazao, territorio que pertenece a Países Bajos.
Mientras cruzaba el mar, Machado informó a Washington sobre su ubicación para evitar ser atacada por error por el ejército estadounidense, que en estos momentos opera en el mar Caribeño en la operación “Lanza del Sur” en contra del narcotráfico. Tras una travesía marítima que duró horas, llegó a Curazao el martes por la tarde. Luego de pasar la noche en la isla, abordó un avión privado que llegó a recogerla desde Miami, luego de escalas en Estados Unidos, finalmente tomó su vuelo hacia Noruega.
Una vez en Oslo, Machado agradeció a quienes hicieron posible su traslado, calificándolo como una experiencia que “mereció la pena”, y destacó la ayuda de Estados Unidos, señalando que las acciones del presidente Trump fueron decisivas para su llegada.
Debido al retraso, la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz, que se realizó el día miércoles 10 de diciembre, no se pudo contar con la presencia de Machado. En su lugar, su hija mayor, Ana Corina Sosa, subió al escenario para recibir el galardón y leer el discurso de aceptación de su madre. Poco antes de tomar su vuelo, Machado se comunicó por teléfono con Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Nobel Noruego, en esta breve conversación Machado le comunicó que “ya estoy de camino”.
Una vez instalada en la capital noruega, la líder tuvo varios momentos clave. Luego de su primera aparición pública desde enero. Visiblemente cansada, pero sonriente, saludó a las decenas de venezolanos allí congregados. Posteriormente, bajó a la calle para acercarse a ellos y abrazarlos. Además, pudo reunirse tras dos años de separación con su hija, sus dos hijos, su hermana y su madre, Corina Parisca.
En el marco de las actividades que sostuvo Machado este jueves, sostuvo un breve encuentro con Magdalena Piñera, hija del fallecido ex presidente Sebastián Piñera. En la conversación, la premiada agradeció la presencia de Piñera y preguntó por su madre la ex primera dama Cecilia Morel. El galardón dejó entrever un posible viaje a Chile al comentar: “Yo sé que pronto nos vemos además en Chile”. Piñera le extendió una invitación, deseando que Chile fuera el primer país que pudiera visitar.
Respecto a su futuro inmediato, Machado confirmó su intención de volver a Venezuela pronto. Aseguró que su deber es llevar el premio de vuelta a los venezolanos y que no planea quedarse en el exilio. Su retorno se dará, según indicó, cuando las condiciones de seguridad se lo permitan, independientemente de la salida del régimen.
El paso de María Corina Machado por Oslo simbolizó la culminación de un viaje arriesgado desde la clandestinidad para recibir el Premio Nobel de la Paz. Este hito se convirtió en una plataforma para agradecer el galardón, reunirse con figuras internacionales, y, sobre todo, reafirmar su compromiso inquebrantable de recuperar la democracia en Venezuela. Su viaje es, en esencia, el símbolo de una batalla que continuará y que lleva consigo el peso y el significado de la máxima distinción de la paz mundial.

