“Un gobierno de emergencia no es un eslogan, es la realidad que vamos a vivir”, esas fueron las palabras del Presidente de la República José Antonio Kast Rist, en su primer discurso en el Palacio de La Moneda frente a sus votantes, en el marco de un cambio de mando histórico para muchos, con la despedida de un gobierno de izquierda, liderado por Gabriel Boric, y la llegada de uno alineado a políticas similares a las de Estados Unidos con Donald Trump y Argentina con Javier Milei.
Bajo palabras del presidente, su gobierno recibe a la nación en un estado crítico, en condiciones peores de las que imaginaban, destacando el apartado financiero y de seguridad, dos de los factores que solía nombrar en su discurso durante la carrera por la presidencia. Sin embargo, en su discurso faltó mayor énfasis en uno de los temas que más se hablaba y es cuestión de crisis actualmente, la migración.
“También son adversarios de Chile quienes han ingresado vulnerando nuestras fronteras para delinquir”, fueron sus únicos dichos relacionados a los problemas migratorios, con un enfoque a la lucha contra la delincuencia y entrega de todos los recursos y respaldo de la ley a las fuerzas del orden.
“Les pido respeto”, fue su insistencia ante los canticos del público en contra del gobierno anterior, asegurando que se realizaran auditorias con el fin de batallar contra la corrupción, con el fin de ser transparentes con la población.
En todo momento fue acompañado de la primera dama, María Pía Adriasola, quien fue una figura de apoyo para el discurso del presidente en todo momento, sobre todo en su llamado a la unidad de la familia. “Necesitamos, como dice Pía, más abrazos, más cariño, más familia, más encuentros para enfrentar esta vida que es dura y desafiante”, palabras avivadas por el público, acompañadas de aplausos y ondeos de la bandera nacional. También señalando que la responsabilidad no es solamente del estado, sino de todos los chilenos, invitando a los que votaron, no votaron, dudaron y critican al gobierno, invitándolos a darle una oportunidad a Chile.
El discurso del presidente entrega promesas de transparencia y verdad para la población, a una delgada línea de caer en simple populismo y autoritarismo al prometer combatir la delincuencia. Queda sujeto a que el tiempo dicte si tendrá la razón o si se terminará contradiciendo con sus propias palabras.
Foto: Esteban Felix. Extraída de 20minutos.es
