La construcción de la futura Línea 7 del Metro de Santiago continúa avanzando y ya alcanza cerca de un 40% de proceso en sus obras, según los últimos reportes entregados por las autoridades. El proyecto, que conectará las comunas de Renca y Vitacura, busca mejorar la conectividad en la capital, reduciendo significativamente los tiempos de traslado para los usuarios.
Uno de los hitos recientes más importantes fue la unión de túneles en el sector de Cal y Canto, punto clave dentro de la red de metro. Esta estación se proyecta como la primera en contar con combinación cuádruple, integrando las líneas 2, 3, 7 y 9. Actualmente, presenta un importante nivel de avance en su construcción y se espera que sus obras estructurales continúen desarrollándose duramente los próximos años.
El proyecto contempla un recorrido que permitirá conectar ambos extremos de la ciudad en aproximadamente 37 minutos, beneficiando a más de un millón de personas, según información de Metro de Santiago. Además, la nueva línea incorporará por primera vez a comunas como Renca, Cerro Navia y Vitacura a la red, ampliando la cobertura del sistema de transporte público en Santiago.
“Estas son obras de Estado que tienen un impacto sobre la sociedad, sobre los vecinos, sobre las familias y que son enormes. Solo para tener una idea, un proyecto de este tipo puede ahorrar media hora, 40 minutos, hasta una hora de viaje, son dos viajes al día, eso puede ser cinco o 10 horas a la semana, pueden ser 40 u 80 horas al mes y si lo llevamos al año son 400 horas de ahorro, gracias a este tipo de proyectos que mejoran directamente la calidad de vida de millones de familias”, destacó el ministro Louis de Grange en el encuentro de túneles el pasado miércoles 18 que se realizó en la zona centro de Santiago.
En cuanto a su desarrollo, la iniciativa no solo incluye excavación de túneles y la construcción de estaciones, sino también la implementación de trenes automatizados con tecnología moderna. Estas contarán con aire acondicionado y puertos USB, lo que busca mejorar la experiencia de los pasajeros y modernizar el servicio.
Por otro lado, las obras han generado impactos en la ciudad, especialmente en sectores céntricos como Baquedano, donde se han realizado modificaciones en la circulación de pasajeros debido a los trabajos en curso. Estas intervenciones han obligado a los usuarios a adaptar sus desplazamientos diarios, mientras continúan las labores de construcción.
En ese contexto, las autoridades han señalado que la Línea 7 podría entrar en operación hacia el año 2028, lo que permitiría reducir de manera considerable los tiempos de traslado en la capital. Además, se espera que este proyecto contribuya a descongestionar otras líneas del metro y fortalecer la red de transporte público.
La construcción de esta nueva línea se posiciona como una de las obras de infraestructura más relevantes en desarrollo en Santiago, tanto por su extensión como por el impacto que tendrá en la movilidad urbana. Su avance refleja el objetivo de mejorar la calidad de vida de los habitantes y responder a las crecientes demandas del transporte público en la ciudad.
Foto: Extraída de Metro.cl

