Miércoles, Octubre 7, 2026

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La historia del 10: Messi se despide de la Selección Argentina

Foto: Extraide de AFA.com.ar

Tras 21 años defendiendo la camiseta albiceleste, Lionel Messi hizo su despedida definitiva de la Selección Argentina en el amistoso contra Benín, en el Estadio Monumental de River Plate, encuentro donde millones dieron el último adiós al astro que pudo haber tenido una historia muy diferente a la ya escrita.

Los primeros acercamientos de Messi con una selección se produjeron cuando tenía 16 años, momento en que la Selección Española comenzó a sondear al joven de Rosario. Sin embargo, su nombre llegó a manos del entonces director técnico de la Sub-20 trasandina, Hugo Tocalli, y del presidente de la AFA, Julio Grondona, quienes, sin dudarlo, realizaron las gestiones para traer a Lionel a su país natal y comprobar si lo que se comentaba en España se reflejaba al otro lado del mundo.

La odisea de Messi tuvo una serie de altos y bajos que son dignos de destacar. Su primer acercamiento fue con la Sub-20 en 2004, donde el joven desconocido, que se criaba en La Masia del FC Barcelona, comenzó a cosechar sus primeros logros. En 2005 se consagró campeón del Mundial Sub-20 disputado en Países Bajos, torneo en el que Argentina eliminó a Brasil en semifinales y derrotó a Nigeria en la final. Así comenzó a escribirse una historia que tomaría aún más peso con los años.

Pero su debut en la Selección adulta se vio más complicado que en las inferiores. Tan solo 47 segundos duró la participación de Messi en cancha, pues ingresó en un partido amistoso contra Hungría el 17 de agosto de 2005, en el minuto 64, y vio la tarjeta roja poco después de entrar, dejándolo fuera del encuentro y generando muchas dudas sobre su papel en la Albiceleste.

Dudas que despejaría luego del Mundial de Alemania 2006, donde fue convocado por primera vez y convirtió su primer gol en Mundiales, sellando la goleada por 6-0 ante Serbia y Montenegro.

La primera gran desilusión de Leo con la Albiceleste llegó durante la Copa América de 2007, disputada en Venezuela. Allí, el joven rosarino marcó dos goles y se instaló en la final, donde perdería la copa frente a Brasil por 3-0, marcando así su primera final perdida con la Selección Argentina.

Los logros llegaron nuevamente en 2008, con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín, ya con la Sub-23 y acompañado por grandes nombres que serían protagonistas durante sus futuros años en la Selección. Sergio Romero, Ángel Di María, Javier Mascherano y Sergio Agüero fueron algunos de los jugadores que conquistaron la presea dorada y que luego serían parte de la base del equipo durante varios años.

Ya consolidado en la Selección adulta y rompiéndola en Barcelona, le tocó caer muy bajo al ser eliminado por Uruguay en los cuartos de final de la Copa América disputada en suelo argentino en 2011. Las críticas no tardaron en llegar, pues no lograba mostrar el desempeño que tenía en Europa al vestir la Albiceleste. No anotó durante el Mundial 2010 ni tampoco durante esta Copa América, por lo que comenzó a impacientar a los hinchas.

Entonces llegó 2014 y, con ello, la ilusión de disputar el Mundial en Brasil, cerca de su gente. Con una gran campaña clasificatoria, Argentina se instaló en la cita mundialista como una de las favoritas, con figuras consolidadas en los mejores equipos del mundo, y logró, sin mayor sorpresa, instalarse en la final del torneo. Pero el destino no se la tenía tan fácil y perdió la definición contra Alemania, quedándose con el segundo lugar y la ilusión de levantar, al fin, un título con la Selección.

Pero la tragedia no acabó ahí. Al año siguiente, nuevamente quedó sin premio al perder la final de la Copa América contra Chile, frente a algunos de los mismos jugadores que habían sido protagonistas del fútbol sudamericano durante esos años. Arturo Vidal, Gary Medel, Mauricio Isla y Alexis Sánchez se reencontraron con Messi y se impusieron ante la Argentina, dejándolo nuevamente sin levantar la copa.

Tan solo un año bastó para que la historia se repitiese. Messi y compañía buscarían la revancha ahora en la Copa América Centenario, creada para conmemorar los 100 años de esta competición y disputada en Estados Unidos. Con una final repetida a la del año anterior, incluso Diego Maradona graficó el sentimiento argentino sobre la selección antes de la final: “Si no ganan, que no vuelvan” dijo “El 10” frente a un posible escenario que terminó siendo realidad. Mismos equipos, mismo resultado: Argentina perdió nuevamente contra Chile por penales, con Leo fallando su lanzamiento y el caos desatándose después del encuentro.

Terminado el partido, el llanto de Messi mostró a un jugador completamente rendido y afectado por los resultados de su Selección. Pocos minutos después, anunció su retiro de la Albiceleste.

La falta de títulos y los malos resultados en partidos importantes parecían haber lapidado el futuro de Messi en la Selección. El país trasandino y la prensa mundial se dividían para saber si él era el responsable y debía abandonar el equipo o quedarse para intentarlo nuevamente. Finalmente, “La Pulga” decidió continuar y siguió representando a Argentina.

Aunque el panorama no era muy alentador, llegó el Mundial de Rusia 2018 y la Argentina dirigida por Jorge Sampaoli tuvo un desempeño muy cuestionable durante la Copa del Mundo, donde se vio superada en muchos aspectos y fue eliminada por Francia en octavos de final. Con dudas en la formación, el rendimiento de algunos convocados y conflictos con las decisiones del técnico, la Albiceleste hizo parecer que su nivel estaba en constante picada.

Luego del Mundial y la salida de Sampaoli, la AFA optó por dejar a cargo a un inexperimentado Lionel Scaloni como técnico interino y, con él, la responsabilidad de iniciar un nuevo proceso para la Selección. Se fueron muchos de quienes habían sido parte de las pasadas finales perdidas y se reestructuró por completo el equipo. Se buscaron nuevas y jóvenes promesas y uno de los que siempre estuvo fue Messi.

Ahora la Selección estaba conformada por Leo y un grupo de jóvenes que lo había visto jugar toda su vida y soñaba con salir campeón junto a su ídolo. Messi, con el hambre de ganar, y ellos, con ganas de apoyarlo, comenzaron el proceso para volver a instaurar a Argentina entre las mejores selecciones del mundo. Los resultados no tardarían en llegar.

Su primera gran prueba fue en 2019, durante la Copa América disputada en Brasil. Argentina cerró su participación en el tercer lugar, pero, a pesar de no volver a ser campeones, la actitud era distinta y los aires nuevos se hicieron notar. Los nuevos jugadores comenzaron a afianzarse y, con ellos, Messi empezó a adaptarse a su ritmo de juego. Por su parte, Scaloni se ganó la confianza de sus jugadores y de la federación, por lo que continuó a cargo del equipo.

Pero el nuevo aire no era suficiente y se necesitaban resultados para demostrar el cambio. Llegó el año 2021 y una nueva edición de la Copa América, cuya realización estuvo opacada por el COVID-19. En vez de disputarse en Argentina y Colombia, como estaba previsto originalmente, se jugó nuevamente en Brasil y sin público en las gradas.

Esta vez, la épica de Messi tendría el camino marcado hacia el triunfo. El equipo encontró resultados y una estructura sólida, prácticamente imparable, que lo llevó a una nueva final, ahora frente a Brasil, el mismo país que lo había derrotado en su primera final con la Selección adulta. Pero ahora con un resultado diferente: la Albiceleste derrotó a la Verdeamarela y Messi finalmente se coronó campeón.

El “pibe” que había llegado con las esperanzas de lograr algo con su país natal finalmente lo consiguió tras 17 años de arduo trabajo y derrotas consecutivas.

La alegría no acabaría aquí; al contrario, solo aumentaría. La Selección de Scaloni y Messi no tardó en levantar otro título y venció a Italia por 3-0 en la Finalissima, a solo meses de lo que sería el próximo Mundial de Catar 2022.

La Albiceleste llegó al Mundial como una de las grandes favoritas, pero con un tropiezo que pudo pagar caro. El primer encuentro lo perdió contra Arabia Saudita, lo que generó dudas sobre si este sería otro fracaso para la actual campeona de América. Pero no sería el caso.

Argentina demostró su jerarquía, con Leo anotando en varios de los encuentros, y logró instalarse en una nueva final del mundo, ahora contra Francia, selección que la había eliminado en el Mundial pasado.

Una final histórica que consagró a Messi como uno de los máximos ídolos de la Selección. El argentino se consagró campeón del mundo tras marcar dos goles y anotar su penal en la tanda definitiva, para finalmente levantar la copa que había anhelado durante tantos años y que estuvo tan cerca de conseguir en 2014.

Finalmente, el jugador considerado uno de los mejores del mundo pudo demostrar su nivel y categoría defendiendo la camiseta de Argentina y llevándola a lo más alto.

La hazaña la volvería a repetir años más tarde, consagrándose bicampeón de América frente a Colombia en 2024, dejando así abierta la posibilidad de que el entonces veterano de 37 años disputara su último Mundial y defendiera su título.

El deseo se cumplió y Leo llegó en excelentes condiciones al Mundial con una selección de peso y una efectividad muy alta. Durante el torneo, Messi anotó un hat trick ante Argelia y posteriormente se convirtió en el máximo goleador histórico de los Mundiales, superando a Miroslav Klose. Sin embargo, Kylian Mbappé terminó superándolo durante la misma competición.

Con grandes actuaciones del astro argentino, la Albiceleste logró llevarse nuevamente hasta la final mundialista. Tristemente para el rosarino, el resultado no fue el esperado y Argentina cayó por 1-0 ante España en la prórroga, dejando al equipo como subcampeón del mundo y a Messi ante el cierre de una de las últimas grandes etapas de su carrera con la Selección.

Poco tiempo después, a través de una carta escrita a mano, Leo anunció que estos serían sus últimos momentos con la Selección. Luego de la final del Mundial 2026, decidió poner fin a su etapa internacional después de más de 20 años representando a su país.

Finalmente, ese día llegó. Messi se despidió de la camiseta que le dio las más grandes tristezas y alegrías de su carrera en un amistoso frente a Benín y frente a todo el pueblo argentino que lo vio por última vez celebrar y anotar un gol más para sumar a su histórico registro.

Tras el encuentro, Messi cerró su etapa con la Selección Argentina con un increíble registro de más de dos décadas de trayectoria, dos títulos juveniles, cuatro títulos con la Selección adulta y el récord como jugador con más partidos disputados y más goles anotados en la historia de la Albiceleste.

La leyenda de Leo en la Selección acaba un capítulo de la historia del fútbol que será relatado durante muchos años. Las generaciones futuras recordarán al pequeño muchacho que estuvo a punto de jugar por España y que nunca dejó de creer que podría salir campeón con su país.

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