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La agrupación británica se presentó este 31 de octubre y 1 de noviembre en nuestro país con la gira Run For Yours Lives, en dos conciertos cargados de nostalgia donde miles de seguidores se reunieron para celebrar sus 50 años de trayectoria. El regreso de la Doncella de Hierro, estuvo marcado por la vuelta de grandes clásicos de los inicios de la banda, su puesta en escena y la polémica por las bengalas marcaron su despedida del público sudamericano.
El Estadio Nacional se convirtió en el punto de encuentro de distintas generaciones de fanáticos del heavy metal. Así mismo, la capital chilena fue el último destino de esta etapa del tour, con un espectáculo centrado en las canciones que construyeron su trayectoria durante sus primeros años y que recorrió países como Colombia, Ecuador, Perú, Argentina y Brasil.
La primera presentación, realizada en la noche de Halloween, congregó a más de 60 mil personas, según cifras entregadas por la organización. Entre poleras negras, banderas y cánticos, los asistentes acompañaron a la banda en un recorrido por sus nueve primeros álbumes de estudio, una selección que permitió reencontrarse con composiciones fundamentales de su discografía.
Durante ambas jornadas, quedó claro desde los primeros minutos para sus fanáticos que el propósito era recuperar distintas etapas de la historia inicial de Iron Maiden. El espectáculo comenzó con la introducción de “Doctor Doctor”, de UFO, antes de dar paso a “The Ides of March” y “Murders in the Rue Morgue”.
“Wrathchild”, “Killers” y “Phantom of the Opera” dieron paso a uno de los momentos más esperados de la noche con “The Number of the Beast”. La presentación continuó con “Infinite Dreams”, una de las composiciones más celebradas por los seguidores, que volvió al repertorio en vivo desde 1988.
Para el tramo final, la banda regresó al escenario con parte de los clásicos más interpretados durante las últimas giras, como: “Aces High”, “Fear of the Dark” y “Wasted Years”, esta última como cierre de una presentación que combinó nostalgia, potencia musical y una puesta en escena adaptada a las distintas épocas de su repertorio.
La segunda jornada, el domingo 1 de noviembre, permitió repetir la experiencia ante el público chileno. De acuerdo con las reseñas publicadas tras el espectáculo, la banda mantuvo la estructura del repertorio, no obstante mostró una presentación más afinada en algunos pasajes de sus canciones, destacando especialmente la mejora en la interpretación de la batería por Simon Dawson, quien reemplazó al histórico Nicko McBrain retirado a fines de 2024.
Uno de los elementos más característicos de la banda británica sin duda es su trascendencia y la diversidad de público que convocó hasta el Estadio Nacional. La convocatoria reunió a seguidores que han acompañado a Iron Maiden durante décadas y han celebrado más de un concierto en el Coloso de Ñuñoa, pero junto a ellos, también nuevas generaciones de niños, niñas y adolescentes, acompañado de sus padres, tuvieron la oportunidad de escuchar rugir a la Doncella por primera vez.
Sobre el escenario, Bruce Dickinson, Steve Harris, Dave Murray, Adrian Smith, Janick Gers y Simon Dawson volvieron a demostrar la vigencia de una banda que ha construido una identidad reconocible a través de sus guitarras armonizadas, sus extensas composiciones y una puesta en escena ligada a su universo visual caracterizada por el icónico Eddie’s.
Sin embargo, las dos presentaciones en Chile también estuvieron marcadas por un episodio que había generado controversia durante el inicio de su recorrido sudamericano: el uso de bengalas entre los asistentes. Y es que luego de que Bruce Dickinson ya manifestara su molestia en Ecuador, la práctica volvió a repetirse en todos los países del tour exceptuando a Argentina.
Las medidas tomadas por equipo organizador y productora fue sumar estos artefactos pirotécnicos a los elementos prohibidos, además de iniciativas como advertencia en las pantallas antes del inicio del espectáculo. Pero solo durante la noche del 31 de octubre el el coliseo nacional se registraron el uso de una decena de bengalas en distintos sectores del público, situación que provocó la reacción del vocalista.
El llamado de la agrupación apuntaba principalmente a los efectos del humo sobre el escenario y las dificultades que puede generar para la respiración y el desempeño vocal. La situación volvió a poner en discusión la seguridad en los conciertos masivos y los límites de las manifestaciones del público. El regreso de Iron Maiden a Chile estuvo acompañado tanto por la celebración de su legado como por una advertencia que la banda había reiterado durante su gira.

