Sรกbado, Junio 20, 2026

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Memoria y justicia en “El invencible verano de Liliana” de Cristina Rivera Garza

Hay libros que se leen, se cierran y quedan en una repisa de la memoria. Otros, en cambio, permanecen. Se instalan en el pensamiento, obligan a mirar el mundo desde otro lugar y dejan una incomodidad necesaria. El invencible verano de Liliana (2021), de Cristina Rivera Garza, pertenece a esta segunda categorรญa. No es รบnicamente un libro que todos deberรญan leer por su calidad literaria, sino porque representa un ejercicio profundo de memoria, amor y justicia.

La obra reconstruye la vida y muerte de Liliana Rivera Garza, una joven mexicana de veinte aรฑos, estudiante de arquitectura en la Universidad Autรณnoma Metropolitana, asesinada en 1990 por su expareja, un novio de la adolescencia que se negรณ a aceptar el fin de la relaciรณn. Sin embargo, reducir el libro a un relato sobre su asesinato serรญa cometer la misma violencia que la sociedad ha ejercido histรณricamente contra muchas vรญctimas: convertirlas en un hecho, en una cifra, en un titular.

Cristina Rivera Garza, hermana mayor de Liliana, se niega a permitirlo.

Casi tres dรฉcadas despuรฉs del crimen, la escritora regresa a las cajas donde su hermana guardรณ una vida entera: cartas, diarios, apuntes, listas de compras, reflexiones, mensajes a amigos y pensamientos escritos casi al pasar. Liliana escribรญa dejando una huella de su existencia, aunque nunca imaginรณ que esos papeles serรญan, aรฑos mรกs tarde, la posibilidad de contar su propia historia.

Aunque Liliana nunca escribiรณ una lรญnea destinada al libro, la sensaciรณn constante es que es ella quien nos habla. Sus palabras aparecen ordenadas por Cristina de manera cronolรณgica y se mezclan con los recuerdos de familiares, amigos, conocidos y de quienes apenas compartieron unos momentos con ella. Cada testimonio entrega una pieza distinta de un mismo rompecabezas.

Una joven que amaba profundamente a sus amigos y a su familia. Una estudiante apasionada. Una mujer que creรญa en el amor. Una persona llena de contradicciones, sueรฑos, errores y deseos. Una vida completa, pero a la que aรบn le faltaba mucho por vivir.

Quizรกs uno de los momentos mรกs dolorosos de la lectura ocurre cuando entendemos que Liliana sabรญa que su relaciรณn era daรฑina. Querรญa salir de ella. Intentรณ alejarse. Creรญa que podrรญa hacerlo. Pero en un Mรฉxico de 1990, cuando los conceptos de violencia de gรฉnero y feminicidio todavรญa estaban lejos del conocimiento social actual, no existรญan las herramientas, las conversaciones ni las redes de apoyo que hoy se han construido gracias a dรฉcadas de lucha feminista.

โ€œLa violencia ejercida en nombre del amor, con la excusa del amor, era fรกcil, dolorosamente fรกcil, no estar al tanto del riesgo mortal que dicha violencia implicaba. En esa carta opaca, de difรญcil lectura, Liliana hablaba sobre un juego. Un juego en el que sabรญa que podรญa ganar y que podรญa perder. Una lucha de gigantes en una ciudad de la furia. Hasta el รบltimo momento, mi hermana pensรณ que podรญa ganar. Hasta el รบltimo momento, Liliana pensรณ que se podรญa enfrentar sola al patriarcado y que podรญa ganarleโ€ se menciona en la pรกgina 158.

El invencible verano de Liliana trasciende lo รญntimo para convertirse en una denuncia colectiva.

A lo largo de sus pรกginas, Rivera Garza intercala informaciรณn sobre la violencia contra las mujeres, los movimientos feministas y las luchas que han surgido en distintas partes del mundo. La lectura obliga a preguntarse por quรฉ estas demandas continรบan vigentes. La respuesta es simple y dolorosa: porque las mujeres siguen siendo asesinadas.

La existencia de movimientos como el performance โ€œUn violador en tu caminoโ€, del colectivo chileno Las Tesis, generรณ una conversaciรณn mundial precisamente porque cuestionรณ una idea instalada durante siglos: la tendencia a buscar en la vรญctima una explicaciรณn para la violencia que sufriรณ. ยฟCรณmo iba vestida? ยฟPor quรฉ estaba ahรญ? ยฟPor quรฉ no se fue antes? Preguntas que desplazan la responsabilidad del agresor hacia quien sufriรณ la agresiรณn.

La realidad es otra. El responsable de una violaciรณn es el violador. El responsable de un femicidio es el femicida.

La lucha continรบa porque los derechos nunca son completamente permanentes. Continรบa mientras en distintos lugares del mundo las mujeres pierden libertades, mientras miles desaparecen, mientras muchas denuncias no son escuchadas y mientras cada nueva vรญctima recibe un nombre que se suma a una lista que nunca deberรญa seguir creciendo.

Pero el libro de Rivera Garza no estรก construido รบnicamente desde la denuncia. Tambiรฉn estรก atravesado por la culpa, por la ausencia y por las preguntas que quedan despuรฉs de una tragedia. La autora reconoce los silencios familiares, la imposibilidad de haber comprendido completamente lo que Liliana estaba viviendo y el peso de haber continuado con sus propias vidas despuรฉs de su muerte.

El texto tambiรฉn parece funcionar como una conversaciรณn pendiente entre dos hermanas. Como una manera de decir โ€˜te recuerdoโ€™, pero tambiรฉn โ€˜lo sientoโ€™. Lo siento por no haber visto todo. Por no haber sabido cรณmo protegerte. Por haber tardado treinta aรฑos en reunir las fuerzas necesarias para volver a abrir las heridas y buscar justicia.

Esa sensaciรณn atraviesa toda la obra y convierte la escritura en un acto de reparaciรณn. Rivera no puede devolverle la vida a Liliana, pero puede devolverle la voz que el feminicidio intentรณ quitarle.

Quizรกs ese sea el mayor logro del libro. Al terminarlo no queda solamente el dolor por la brutalidad del crimen o la indignaciรณn ante la impunidad del asesino, quien continรบa prรณfugo. Queda un vacรญo por la persona que ya no estรก. Se extraรฑa a alguien que nunca conocimos. 

Ahรญ estรก la verdadera fuerza de El invencible verano de Liliana consigue que Liliana deje de ser una vรญctima lejana de un expediente de 1990 y se transforme en alguien real para el lector. Una joven que tenรญa planes, amigos, sueรฑos y un futuro. 

Cada libro que leemos nos cambia de alguna manera. Perdemos una pequeรฑa parte de quienes รฉramos al terminar sus pรกginas, pero ganamos una parte de la historia que acabamos de conocer. Con el libro de Cristina Rivera Garza ese intercambio duele especialmente, porque la historia de Liliana se vuelve imposible de olvidar.

El verano de Liliana terminรณ en 1990. Pero su voz, gracias a este libro, permanece invencible.


Foto: Tomada por Fernanda Valenzuela

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