Viernes, Julio 3, 2026

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Consumo de alcohol en Chile: invisibilización, estigma y consecuencias

El consumo de alcohol en Chile enfrentó un cambio histórico en los hábitos de ingesta. Según el último informe del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), el número de personas que declara consumir alcohol al mes ronda el 39,2% de la población. La cifra más baja de las últimas décadas. Sin embargo, lo preocupante de este informe es la cantidad de alcohol que consumen las personas. Es menos días a la semana, pero en mayores cantidades. Según el último informe de SENDA, el 43% de los consumidores de alcohol en Chile se embriaga al menos una vez al mes.

Dentro de las principales consecuencias que tienen estas personas, está la dependencia, ya que los consumidores tienden a tomar para sentirse bien, revivir momentos o simplemente borrarse de la realidad por instantes. También, una de las consecuencias más graves que pueden tener son los problemas familiares y sociales. Las personas que están bajo la influencia del alcohol tienden a cambiar su personalidad, muchos se ponen agresivos, lo que genera problemas con el entorno. Pueden provocar peleas, insultos o situaciones que el alcohol hace despertar. Otra consecuencia importante son los problemas de salud que genera el consumo de alcohol en exceso. Enfermedades como la cirrosis, la hipertensión, daños cognitivos, entre otras.

Hay personas que no logran controlar el consumo de estas bebidas y se les desarrolla una enfermedad, el alcoholismo. Existen distintas terapias y centros de rehabilitación para ayudar a los consumidores. Uno de ellos es el centro Lüf Kümen, ubicado en Quintero, que busca ayudar y rehabilitar a personas con adicciones de drogas y alcohol.

Pilar Soto es directora del centro. Dentro del tratamiento que ofrecen están las atenciones psiquiátricas, psicológicas, holísticas y talleres. Tienen un valor mensual y funcionan con donaciones para poder acoger a personas en situación de calle. El rango etario y de género que asiste a este centro son personas principalmente adulto jóvenes, en su mayoría hombres. “Los hombres tienen muchas más redes de apoyo que las mujeres, por ejemplo, las mujeres que son adictas y tienen hijos no pueden internarse porque no tienen quien los cuide”, afirma. También destaca la dificultad que tienen por la poca importancia que les da el país a estos casos. “Le pediría al Ministerio de Salud que pudiera haber más políticas en torno a esta situación, el alcoholismo es una enfermedad que genera muchas pérdidas en todo sentido, humanas o de calidad moral. A estos chicos se les invisibiliza y estigmatiza mucho”, concluye la directora.

Maximiliano Gambetta es terapeuta y trabaja con personas alcohólicas en su rehabilitación, considera que todas las personas son capaces de recuperarse de esta enfermedad con un tratamiento efectivo. “Si ellos están 100% dispuestos a entregar todo, no es tan complicado, la familia tiene que cooperar también. Si no lo hace, se vuelve mucho más difícil”, afirma el profesional. Es fundamental para los pacientes saber cómo comunicar sus sentimientos en toda esta etapa de rehabilitación, para que las personas que están ayudando puedan entender cómo están. “Es importante conocerlos y saber cuál es ese dolor en su interior que los está haciendo generar un dolor que los llevó al consumo. Siempre hay algo que ocurrió y, cuando no se enfrenta, se llegan a estas situaciones”, concluye el terapeuta.

Mauricio (62) es un exadicto. Toda su vida consumió alcohol en grandes cantidades y su entorno también. Para él era algo normalizado. No le tomaba el peso al daño que se estaba causando. Un día, fue a un bar con su hermano menor Ariel, de 44 años. Ambos consumieron alcohol en grandes cantidades y, al volver a casa, tuvieron un accidente de tránsito que terminó con la vida de Ariel. Desde ese momento, Mauricio dejó por completo esta adicción y comenzó un proceso de rehabilitación. “Para mí era normal tomar todos los días, me gustaría haberme dado cuenta de otra manera que no era lo correcto, no con la muerte del Ariel. Por eso ahora hago todo para no caer de nuevo en esa adicción que mató a mi hermano”, señala.

La situación del alcoholismo en Chile demuestra que no se trata de un problema aislado, sino de una enfermedad que requiere redes de apoyo, empatía social y políticas públicas. Historias como la de Mauricio reflejan el costo más alto de esta adicción, pero también recuerdan que, con el tratamiento adecuado y el respaldo familiar, la rehabilitación y el cambio siempre son posibles.


Foto: extraída de Medymel.blogspot.com

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