Lo que debería ser una instancia divertida y de recreación en las salas de cine se ha transformado, en el último tiempo, en un escenario de violencia. Recientes incidentes han encendido las alarmas respecto a las peleas físicas ocurridas en los cines y han llevado a cuestionar: ¿dónde está la convivencia sana básica?
Tras un reciente hecho ocurrido en Cineplanet del mall Cenco La Florida durante una función de La posesión de la momia, un grupo que hacía ruido molestó al resto de asistentes. Al finalizar la función, la disputa escaló a una pelea física bajo las escaleras, sin embargo, esto no es novedad. En septiembre del año pasado en Cinépolis Puente Alto, durante una función de El Conjuro: Últimos ritos, hubo una pelea por esta misma razón: ruidos molestos. Al terminar la cinta, una de las personas molestas inició una pelea a golpes con este grupo, pues “había pagado caro por las entradas”.
El hecho se viralizó a través de un video en redes sociales, donde se observa la pelea mientras otros asistentes pedían calma y exigían respeto, pero otros incluso gritaban frases irónicas relacionadas con la película, como “¡Llamen a la Annabelle!”.
Nicolás Morales, publicista y trabajador del cine del mall Arauco Maipú, asegura que este tipo de conductas no son algo nuevo, pero sí son algo que ha ido cambiando. “Antes las peleas eran más verbales, como por ejemplo clientes quejándose sobre el precio de las cosas, precios los cuales nosotros no establecemos”. Morales asegura que este tipo de peleas últimamente han aumentado, y que le ha tocado presenciar varias de ellas. “Lo más heavy que me ha tocado ver fue cuando llegó una familia y se pusieron a pelear, la pelea escaló y el papá comenzó a golpear a la mamá. Nosotros como equipo del cine tuvimos que intervenir”.
El publicista comenta que existen protocolos, para situaciones como robo u otro tipo de emergencias, pero en cuánto a peleas, si esta escala mucho, es derivada a seguridad y según sus propias palabras, “seguridad no hace mucho”. Morales también critica la falta de protección al trabajador, pues al enfrentarse a peleas físicas entre clientes, corre el riesgo de resultar herido al intervenir. “No hay mucha protección: cambiarte de sucursal o ir a la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) o a la Mutual en caso de algo grave, pero nada más”, comenta.
Ambos casos comparten un patrón en común: la falta de capacidad para resolver conflictos de manera pacífica y el respeto por el espacio ajeno, es decir, vivir en sociedad. El ruido persistente y el mal uso de los espacios comunes pueden actuar como detonantes en un espacio donde el respeto por el silencio parece ir desapareciendo. Los vídeos de personas enfrentándose a golpes en los cines son cada vez más comunes, lo que plantea un nuevo desafío a enfrentar para las cadenas de cine en cuanto a seguridad.
En definitiva, la experiencia cinematográfica en Chile está enfrentando una crisis de civismo donde la violencia en los pasillos está superando a la ficción proyectada en la pantalla.
Fotografía: Extraída de Cinescopia.com

