Viernes, Junio 5, 2026

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Alanis Morissette: gritos en un mundo que no escucha 

Hay algo casi inevitable cuando vemos un documental sobre artistas, una sensación extraña de estar presenciando cómo alguien baja del pedestal.

En el escenario, Alanis Morissette parece inalcanzable, casi como si tuviera el control absoluto de cada emoción que circula en el aire. Pero en Jagged (2021), esa energía cambia. No desaparece, pero se transforma. Ya no la miramos hacia arriba, sino desde al lado. Y eso, aunque suene más cercano, también es más incómodo.

El documental se centra en el momento en que todo explotó, el lanzamiento de Jagged Little Pill (1995) y el fenómeno cultural que vino después. Pero lo interesante no es solo el éxito, sino el contexto en el que ocurre. Porque no es menor, estamos hablando de una mujer joven, en los años 80 y 90, creciendo dentro de una industria dominada por hombres, donde el talento muchas veces venía acompañado de control, presión y silencios.

En Jagged aparecen temas que incomodan: el escrutinio sobre su cuerpo, los trastornos alimenticios desde muy joven, el consumo de sustancias, las experiencias de abuso y la exposición constante. No surgen como hechos aislados, sino como parte de una estructura más grande. No es solo lo que le pasó a Alanis, es lo que le pasaba y le pasa a muchas mujeres dentro de la industria musical.

Sin embargo, el documental no puede controlarlo todo: el impacto que esa historia tuvo, y aún tiene, en quienes la vivieron desde el otro lado. Para algunas personas, el disco no fue solo un éxito comercial, sino un punto de inflexión personal. Como señala a Esquina Sur, la profesora de música y gestora cultural, Ilse Farías: “Me cambió la vida, fue el punto de partida para entrar a la música y querer tener una banda”. Esa experiencia no es menor, habla de una influencia que va más allá de lo artístico y se instala en las decisiones de vida de sus fans.

Ahí es donde la figura de la artista crece, incluso fuera del documental. Su impacto no se limita a su propia historia, sino a lo que habilitó en otras. “Nos mostró que las mujeres podíamos rockear, estar al frente de una banda y comernos el mundo”, asegura Farías.

En una industria donde las mujeres muchas veces eran moldeadas para encajar, Morissette irrumpió sin pedir permiso, con una propuesta que no buscaba agradar, sino expresarse, y esa expresión es precisamente lo que explica la conexión emocional con su música.

Jagged Little Pill no solo fue un disco exitoso, sino un espacio donde muchas mujeres pudieron verse reflejadas. “Es un retrato emocional bastante completo de alguien lidiando con amor, dolor, enojo y crecimiento personal. Por eso impactó tanto: muchas nos vimos reflejadas en esa honestidad y fuerza brutal”, explica la entrevistada. No hay idealización ni suavidad, hay exposición, contradicción y verdad. Y eso, en los años 90, era profundamente disruptivo.

Sin embargo, el documental no está exento de tensiones. La propia cantante lo ha criticado, señalando que no se siente completamente representada por el resultado final. Esta distancia entre la protagonista y el relato abre una pregunta: ¿qué pasa cuando alguien cuenta tu historia de una forma que no reconoces como propia?

Lejos de invalidar el documental, esta crítica lo vuelve más complejo. Obliga a mirarlo no como una verdad absoluta, sino como una interpretación. Y en un relato que justamente habla de control, de voz y de quién tiene el poder de narrar, esa incomodidad no parece casual.

Jagged no es un documental perfecto. A ratos se siente fragmentado y, en otros, parece más interesado en impactar que en profundizar. Pero incluso en esas decisiones, logra algo importante: abrir una conversación. No solo sobre Alanis Morissette, sino sobre la industria que la rodeó, las dinámicas que la atravesaron y las historias que todavía se están disputando.

Al final, lo que queda no es solo una nueva mirada sobre la artista, sino una sensación más amplia. La de entender que acercarse demasiado a un ídolo no lo vuelve más simple, sino más humano. Y que, en ese proceso, lo que realmente permanece no es solo la historia que se cuenta sobre él, sino el impacto que deja en quienes lo escuchan.

Porque, más allá del documental, hay algo que sigue intacto. En un mundo que no quería escucharlaesa, su voz decidió gritar igual.


Foto: Extraída de Primevideo.com

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