Martes, Agosto 18, 2026

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Chile cierra su histórico Mundial Sub-17 de vóleibol con experiencia y aprendizaje de cara al futuro

Imagen: Extraída de T13.cl

La selección chilena femenina Sub-17 terminó en el 22.º lugar su participación en el Mundial de vóleibol disputado por primera vez en Chile. El torneo, que reunió a 24 selecciones, finalizó este domingo con Estados Unidos como campeón, mientras que para las jugadoras nacionales la competencia dejó experiencia internacional, el respaldo del público y nuevos desafíos para su formación.

Chile comenzó el 6 de agosto su participación en el Mundial Femenino Sub-17 de vóleibol, competencia que se desarrolló en Santiago, San Felipe y Los Andes. El campeonato marcó un hito para el país al convertirse en el primer Mundial de vóleibol de cualquier categoría organizado en territorio nacional.

La selección chilena disputó la fase de grupos frente a República Checa, Tailandia, Estados Unidos, Egipto y Turquía. Aunque no consiguió avanzar a los octavos de final, el equipo logró una victoria ante Egipto, resultado que permitió sumar confianza en medio de una competencia donde enfrentó a selecciones con mayor experiencia internacional.

La participación chilena continuó en la fase de clasificación por los últimos puestos. El viernes 14, las nacionales derrotaron 3-0 a Argelia, con resultados de 25-17, 25-15 y 25-16, y consiguieron disputar el partido por el 21.º lugar frente a Puerto Rico.

El último encuentro terminó con una derrota por 3-0 ante las puertorriqueñas, con resultados de 25-16, 25-23 y 25-23. De esta manera, Chile cerró el campeonato en el 22.º lugar, con dos victorias y ocho sets ganados durante el torneo.

Más allá de la posición final, la competencia permitió observar las diferencias que existen entre Chile y algunas de las selecciones que participaron en el campeonato. Felipe Gallardo, periodista deportivo de CNN que estuvo en terreno cubriendo el Mundial, considera que uno de los factores que marca esa distancia es la edad de las jugadoras.

Según su observación, aunque todas las selecciones compiten en la categoría Sub-17, Chile contó con jugadoras de 13, 14 y 15 años, mientras que otros equipos presentaron planteles más cercanos al límite de edad. A esto se suma la diferencia física. Gallardo destacó que Chile cuenta con jugadoras de gran estatura, como Dominga Sotomayor, pero que otras selecciones presentan un promedio mayor, especialmente en posiciones ofensivas.

La diferencia no está solamente en las condiciones físicas. Para Savka Rendic, seleccionada nacional adulta, uno de los principales desafíos del vóleibol femenino chileno está en la cantidad de competencia internacional que tienen las jugadoras durante su formación. “Más que una diferencia de talento o de entrega, porque la garra en Chile está al 100%, la principal brecha con las potencias yo creo que está en el roce internacional y el volumen de competencia”, explica.

La jugadora considera que las selecciones de países que son potencias internacionales compiten durante todo el año a una intensidad elevada, enfrentándose constantemente a rivales de primer nivel. Por eso, plantea que Chile necesita aumentar el número de partidos internacionales desde edades tempranas, fortalecer el trabajo físico y mantener un acompañamiento continuo durante la formación.

Para las propias jugadoras, el Mundial también representó una oportunidad para poner en práctica lo aprendido. Catalina Oyarzún, opuesta de la selección Sub-17, destacó después de uno de sus encuentros la importancia del trabajo colectivo y de mantener la concentración durante cada punto. “Jugar en equipo y hacer lo que sabemos, básicamente”, señala. La jugadora también valoró el resultado conseguido frente a un rival al que calificó como un buen equipo y aseguró que el objetivo fue entregar el máximo durante cada punto.

La experiencia de jugar en casa fue otro de los elementos que marcó el campeonato. En declaraciones recogidas por Fevochi durante el torneo, Pilar Meneses, punta de la selección, destacó el ambiente generado por el público en las tribunas. “Es muy emocionante meter un punto y que toda la barra esté apoyando”, comenta. Quien también reconoció que los nervios forman parte de una experiencia como esta. Para la jugadora, el respaldo recibido en los recintos fue especialmente significativo al tratarse de una competencia de esta magnitud disputada frente a su público.

Ese apoyo también fue observado desde fuera de la cancha. Gallardo destacó la presencia de espectadores en los recintos de Santiago, San Felipe y Los Andes y consideró que la respuesta del público fue uno de los aspectos positivos del campeonato. Para el periodista, la realización del torneo permitió además acercar el vóleibol a personas que quizás no tienen un contacto habitual con este deporte.

Rendic coincide en que jugar un Mundial como local tiene un significado que va más allá de los resultados. Desde su experiencia como seleccionada nacional, considera que llevar una competencia de este nivel a Chile permite que el público conozca más de cerca el deporte y que las jugadoras jóvenes puedan experimentar lo que significa representar al país frente a su propia gente.

Mientras Chile cerraba su participación en el puesto 22, el torneo avanzaba hacia su definición. Estados Unidos y Turquía llegaron a la final disputada el domingo 16 de agosto en el Centro de Deportes Colectivos del Parque Estadio Nacional. Las estadounidenses se impusieron por 3-0, con resultados de 25-23, 25-11 y 25-23, y se consagraron campeonas invictas, sin perder un solo set durante todo el campeonato.

El desenlace del torneo también permite dimensionar el nivel de los rivales que enfrentó Chile durante estas dos semanas. Mientras Estados Unidos terminó levantando el trofeo sin ceder sets, la selección nacional cerró su participación con dos triunfos y una experiencia que, para sus protagonistas, puede ser parte de un proceso mucho más largo.

Para Rendic, precisamente, lo importante ahora es que las jugadoras puedan aprovechar lo aprendido frente a las distintas potencias. La seleccionada nacional considera que deben absorber los recursos técnicos y tácticos que conocieron durante el torneo, pero también continuar desarrollándose sin perder el disfrute por el deporte.

El Mundial terminó, pero para esta generación el proceso recién comienza. Chile no consiguió avanzar a las instancias decisivas y terminó en el 22.º lugar, pero sus jugadoras tuvieron la posibilidad de competir contra selecciones de distintos estilos y niveles, disputar un Mundial en casa y hacerlo frente a un público que acompañó el torneo.

Más que una posición final, la experiencia deja una pregunta para el futuro. Cómo transformar ese roce internacional en más oportunidades de competencia y formación para que estas jugadoras puedan seguir creciendo y, eventualmente, llegar a representar a Chile en la selección adulta.


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