Miércoles, Agosto 26, 2026

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La carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas

La reciente votación informal del Consejo de Seguridad sobre la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas dejó a Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, en el séptimo lugar entre los ocho candidatos que buscan suceder a António Guterres.

El sondeo se realizó el viernes 21 de agosto y los resultados fueron publicados extraoficialmente por PassBlue. La guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett se posicionó como la principal carta de la carrera, con ocho votos a favor, tres en contra y cuatro sin opinión.

El segundo y tercer lugar fueron para Rebeca Grynspan, de Costa Rica, y el argentino Rafael Grossi, ambos con siete votos favorables. Bachelet obtuvo solo dos votos a favor y la última posición fue para la ecuatoriana Ivonne A-Baki, quien no recibió votos de apoyo.

Este resultado supone un cambio respecto de la primera votación informal, realizada el 30 de julio, cuando Grynspan encabezó el proceso con 10 votos favorables, seguida por Rodrigues-Birkett con nueve. Bachelet se ubicó cuarta entre los siete candidatos que entonces participaban, con seis apoyos.

Estos sondeos no representan una elección formal ni determinan quién llegará al cargo. Se trata de consultas confidenciales y no vinculantes que permiten a los integrantes del Consejo de Seguridad conocer el nivel de respaldo y rechazo que genera cada una de las candidaturas.

Más adelante, el proceso tendrá una instancia en la que será especialmente relevante la posición de los cinco miembros permanentes del Consejo —China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia—, ya que cualquiera de ellos puede bloquear una candidatura. Para que el Consejo recomiende formalmente un nombre a la Asamblea General se requieren al menos nueve votos favorables y ningún veto de sus miembros permanentes.

En ese contexto, los resultados de estas votaciones no explican por sí solos las posibilidades de cada candidatura. Para entender quiénes están mejor posicionados y qué factores pueden favorecer o dificultar su llegada al cargo, es necesario mirar también la trayectoria y experiencia que cada uno aporta a la organización.

Para la politóloga y magíster en Ciencia Política y Gubernamental Javiera Arce, el desafío de quien llegue al cargo estará marcado por el complejo escenario internacional que atraviesa Naciones Unidas. Según la académica, la persona que asuma debe representar “el menor obstáculo posible para los gobiernos que miran con mayor recelo la integración global y los organismos supranacionales como las Naciones Unidas”.

En la misma línea, pero con énfasis en los acuerdos, Máximo Quitral, doctor en Ciencia Política y magíster en Estudios Internacionales, plantea que el próximo secretario o secretaria general debe “buscar consenso donde países como Estados Unidos están interrogando duramente el trabajo de estos organismos”.

Carolyn Rodrigues-Birkett: la candidata que tomó la delantera

La favorita actual del proceso se desempeña como representante permanente de Guyana ante las Naciones Unidas desde 2020. Fue ministra de Relaciones Exteriores de Guyana y se convirtió en la primera mujer indígena en ocupar ese cargo en su país. También ha desempeñado funciones vinculadas a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Es defensora de los derechos de los pueblos originarios y de la integración regional.

Su experiencia combina la política nacional con el trabajo diplomático multilateral, un aspecto especialmente relevante para un cargo que requiere negociar permanentemente entre países con intereses contrapuestos. Rodrigues-Birkett ha puesto entre sus prioridades la prevención de conflictos y una mayor eficacia de Naciones Unidas. Ya había obtenido nueve apoyos en el primer sondeo y, en la segunda votación, pasó a encabezar la carrera con ocho votos favorables.

Rebeca Grynspan: experiencia económica y multilateral

La costarricense llega a la carrera con una trayectoria vinculada a la política y a organismos internacionales. Fue vicepresidenta de Costa Rica y actualmente es secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Se formó como economista y lideró negociaciones con el Fondo Monetario Internacional cuando era viceministra de Hacienda y su país atravesaba un ajuste económico y una reestructuración de la deuda externa.

Grynspan se presenta como defensora del multilateralismo y de una reforma que permita a Naciones Unidas responder con mayor agilidad a los desafíos actuales. Su paso por UNCTAD la ha situado frente a asuntos relacionados con el desarrollo, el comercio y la desigualdad económica, mientras que su experiencia en política le entrega conocimiento de la negociación gubernamental. Ha planteado la necesidad de una ONU más ágil y colaborativa, manteniendo sus principios de paz, desarrollo y derechos humanos.

Rafael Grossi: perfil diplomático frente a las crisis

El argentino Rafael Grossi tiene un perfil vinculado directamente a la diplomacia internacional. Es director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) desde 2019 y cuenta con una extensa carrera diplomática. Durante su gestión ha intervenido en asuntos relacionados con programas e instalaciones nucleares, especialmente en escenarios de alta tensión internacional.

Su experiencia negociando con actores internacionales de posiciones diferentes podría ser una de sus principales fortalezas. Sin embargo, según la agencia Reuters, Rusia ha expresado reservas respecto de su candidatura. Esto es especialmente relevante considerando que los aspirantes deben evitar el veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo.

El respaldo político también juega un papel en la carrera. Para Quitral, el apoyo puede fortalecer una candidatura, aunque no es un factor determinante. “Es importante contar con un apoyo político, que cada presidente juegue por su candidato. No es decisivo, pero es un respaldo importante. Eso es lo que está pasando con Grossi”, menciona.

Macky Sall: experiencia presidencial y mirada desde África

Macky Sall aporta una trayectoria diferente a la del resto de los principales candidatos. Fue presidente de Senegal durante 12 años y anteriormente ocupó el cargo de primer ministro. Ingeniero geólogo de formación, su experiencia se centra en la conducción política de un Estado y en la representación de los intereses del continente africano.

El senegalés ha centrado su discurso en los problemas que enfrentan los países en desarrollo por la deuda y ha planteado la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad para ampliar la representación de países que actualmente no cuentan con un asiento permanente. Quedó en cuarto lugar en la segunda votación, con seis votos favorables.

Olara Otunnu: reforma y recuperación de la autoridad de la ONU

El ugandés Olara Otunnu es diplomático y exsubsecretario general de la ONU. Su trayectoria está directamente vinculada al funcionamiento de la organización. Su campaña está enfocada en recuperar la autoridad moral de Naciones Unidas y profundizar las reformas institucionales. Ha planteado que el organismo debe actuar con mayor fuerza frente a los grandes conflictos internacionales y adaptarse a nuevos desafíos como la inteligencia artificial.

Su candidatura tuvo el mayor avance entre el primer y el segundo sondeo. Pasó de dos votos favorables a cinco, quedando en quinto lugar con cinco votos a favor, cinco en contra y cinco sin opinión.

María Fernanda Espinosa: diplomacia y defensa ambiental

La trayectoria de María Fernanda Espinosa combina la política nacional, la diplomacia y la experiencia en Naciones Unidas. La ecuatoriana fue ministra de Relaciones Exteriores y ministra de Defensa de Ecuador. Se desempeñó como embajadora ante las Naciones Unidas y en 2018 fue elegida presidenta de la Asamblea General de la ONU, convirtiéndose en la cuarta mujer y la primera latinoamericana en ocupar ese cargo. Ha trabajado en asuntos relacionados con la biodiversidad, el cambio climático y los pueblos indígenas.

Su candidatura tiene un perfil ligado a la agenda ambiental, los derechos de los pueblos indígenas y la cooperación internacional. Obtuvo cuatro votos favorables en el segundo sondeo, tres en contra y ocho sin opinión, lo que la dejó en sexto lugar.

Michelle Bachelet: amplia trayectoria, pero menor respaldo

La candidatura de Michelle Bachelet es probablemente la que cuenta con mayor reconocimiento político en Chile. La expresidenta chilena ejerció durante dos períodos como jefa de Estado y asumió responsabilidades dentro de Naciones Unidas como directora ejecutiva de ONU Mujeres y, posteriormente, como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Su camino en la carrera ha tenido dificultades. La candidatura fue presentada originalmente por Chile, Brasil y México, pero en marzo de 2026 el Gobierno chileno retiró su patrocinio. Desde entonces, la postulación se mantiene respaldada formalmente por Brasil y México.

En el segundo sondeo quedó en séptimo lugar y registró un retroceso respecto de la primera votación: sus votos favorables bajaron de seis a dos, mientras los votos en contra aumentaron de cinco a seis.

Para Arce, el caso de Bachelet permite observar la diferencia entre trayectoria y posibilidades políticas reales de alcanzar el cargo. Arce afirma: “si fuera por trayectoria, Michelle Bachelet la tiene toda, pero no es la que tiene el apoyo político de las fuerzas dominantes”.

Ivonne A-Baki: nueva candidatura

La ecuatoriana Ivonne A-Baki es la candidata más reciente en incorporarse al proceso, postulada por Tonga el 18 de agosto. Ha representado a Ecuador como embajadora en distintos países y ocupó cargos ministeriales. Vivió en el Líbano durante la guerra civil y, desde esa experiencia, ha construido un discurso centrado en la prevención de conflictos y en la necesidad de que la ONU tenga una presencia más directa en las zonas donde existan tensiones.

Al ser nominada en agosto, no participó en el primer sondeo informal y en el segundo no obtuvo ningún voto de apoyo. Se ubicó en el último lugar, con ocho votos en contra y siete sin opinión. Pese a estos resultados, su candidatura incorpora una propuesta de reforma para la organización y un énfasis en la prevención de conflictos.

Las votaciones informales entregan solo una parte del escenario completo. Rodrigues-Birkett lleva la delantera, mientras que Grynspan y Grossi se mantienen muy cerca. Más atrás, candidatas como Bachelet tienen el desafío de transformar su trayectoria internacional en un respaldo político que pueda sostener su postulación.

La elección de quien encabece la Secretaría General no depende únicamente de quién tenga la experiencia más extensa o el currículum más destacado. También entran en juego la capacidad de sumar apoyos, evitar rechazos y convertirse en una figura capaz de generar consenso entre países con intereses contrapuestos.

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