Martes, Julio 21, 2026

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El regreso de “La Jaula” Bahamondes y la sombra de la polémica

El enfrentamiento entre Ignacio “La Jaula” Bahamondes y Tofiq Musayev dejó mucho de qué hablar en el pasado UFC Fight Night del 28 de abril. Analizado desde cualquier ángulo, el combate representaba un riesgo altísimo para el chileno. Tras caer por decisión unánime ante Rafael Fiziev, en el UFC Baku del año pasado, un consolidado top 15 de la división de los pesos ligeros, Bahamondes se mantuvo en constante preparación, aceptando este nuevo desafío con poco tiempo de antelación tras la lesión del brasileño Samuel Sanches, rival predestinado para Musayev.

El camino previo de Bahamondes venía marcado por actuaciones espectaculares: nocauts fulminantes ante Christos Giagos y Manuel Torres, y una sumisión de manual frente a Jalin Turner, logrando bonos de desempeño en cada una de esas apariciones. Sin embargo, el cruce con Musayev, compañero de equipo de Fiziev, presentaba una narrativa distinta: Bahamondes tenía mucho que perder y poco que ganar ante un rival peligroso en corto aviso y en su segunda pelea en la compañía.

En el Climate Pledge Arena de Seattle, la historia pareció repetirse. Pese a la derrota por decisión unánime, la evolución técnica del chileno fue evidente. José García, experto en coaching deportivo y psicología de alto rendimiento, destaca que se vio a un peleador “más consciente y maduro, buscando mezclar más herramientas y mostrando una versatilidad que va más allá del striking”. Según García, la influencia de sus campamentos con el excampeón de los pesos wélter Belal Muhammad se notó en “intentos de derribo bien ejecutados”, configurando un estilo mucho más completo y versátil.

Lamentablemente, el desarrollo técnico se vio empañado por la controversia. Musayev recurrió a maniobras ilegales, como sujetarse de la reja en dos ocasiones y propinar un cabezazo, acciones que el réferi Bobby Wombacher no sancionó debidamente. Sobre este punto, García es enfático al señalar que “el rival fue sucio para pelear y eso afectó de manera notoria la pelea, rompiendo el ritmo, cortando las secuencias y afectando a Ignacio tanto física como mentalmente”.

El factor de que no se hayan sancionado ambas faltas deja en duda el arbitraje en la UFC, pues en peleas como la de Movsar Evloev contra Lerone Murphy, al primero se le llegó a descontar un punto debido a golpes propinados en la zona inguinal, en el combate entre las brasileñas Melissa Gatto y Dione Barbosa, a esta última también se le descontó un punto luego de propinarle a su rival una patada en la cabeza mientras ella estaba con tres puntos de apoyo, que según las reglas, no se debe patear ni propinarle un rodillazo al oponente mientras se encuentre en esa posición.

La pelea fue calificada por Dana White, presidente de la UFC, como un “baño de sangre” y ambos peleadores recibieron un bono de 100.000 USD por la “Pelea de la Noche”, el resultado deja una tarea pendiente para el equipo del chileno. Para consolidarse en la élite, José García advierte que Bahamondes “debe seguir mejorando su juego contra la reja, consolidar posiciones tras los derribos y aumentar su capacidad de castigo en momentos claves en posiciones superiores, ya que a partir del top 10 del peso ligero todos luchan excelente, no basta con ser capaz de defender los intentos de derribo”.

Ignacio Bahamondes demostró que tiene el nivel para competir con la vanguardia del peso ligero, pero este combate dejó claro que, en el máximo nivel, la madurez técnica debe ir de la mano con la capacidad de neutralizar a rivales que apelan a la fricción y al juego sucio para romper el ritmo de la contienda. El camino al soñado cinturón de campeón está trazado, pero requerirá de un ajuste final en el control de posiciones superiores y la capacidad de castigo bajo presión.


Foto: Extraída de Youtube UFConParamount

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