Foto: Extraída de Pauta.cl
La tasa de desocupación en Chile llegó al 9,5% durante el trimestre móvil mayo-julio de 2026, cifra que corresponde a su nivel más alto desde julio de 2021. Con este resultado, el desempleo acumula 43 meses consecutivos sobre el 8% y cuatro períodos por encima del 9%, según informó este viernes el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El resultado representa un aumento de 0,8 puntos porcentuales en doce meses y se explica por un incremento de 0,7% en la fuerza de trabajo, mientras que el número de personas ocupadas disminuyó 0,2%. En tanto, los desocupados aumentaron 10,4% durante el período.
La economista Victoria Paz explica: “Hay dos cosas ocurriendo al mismo tiempo: hay más personas buscando trabajo y la economía no está generando suficientes empleos para absorberlas”. Paz destacó especialmente la caída de los ocupados y el aumento de los desocupados, cifras que muestran una menor capacidad de generación de nuevos puestos de trabajo. ” No es solamente que entraron más personas a buscar trabajo: también cayó el empleo”, agrega.
Las principales disminuciones de la población ocupada se concentraron en los sectores de información y comunicaciones (-14,6%), enseñanza (-3,3%) e industria manufacturera (-2,7%). A esto se suma una caída de 2,4% en el número de personas asalariadas formales.
La tasa de ocupación informal llegó a 26,5%, 0,5 puntos porcentuales más que durante el mismo período del año anterior. El número de personas ocupadas informalmente aumentó 1,6%. En tanto, la tasa de desocupación femenina alcanzó el 10,3%, mientras que la masculina llegó al 8,9%.
El informe del INE incorporó además nuevos indicadores relacionados con la duración del desempleo. Durante el trimestre mayo-julio, 184.033 personas llevaban al menos un año buscando trabajo, equivalente al 18,8% del total de desocupados. El tiempo promedio de búsqueda llegó a 8,1 meses.
La permanencia del desempleo durante períodos prolongados es, para Paz, una señal de debilidad del mercado laboral que supera un resultado puntual. “Ya no estamos hablando de un dato puntual de un trimestre, sino de una debilidad que se ha mantenido en el tiempo”, afirma.
La economista también señaló que un mercado laboral debilitado puede afectar directamente a los hogares, debido a la disminución de ingresos y consumo. “Más desempleo significa menos ingresos, menor consumo y mayor incertidumbre, lo que a su vez puede frenar aún más la actividad”, sostiene.
Con el desempleo en su nivel más alto en cinco años, el mercado laboral enfrenta el desafío de transformar una eventual recuperación de la actividad económica en nuevos puestos de trabajo, especialmente en empleos formales.

