La decisión del gobierno de José Antonio Kast de retirar el respaldo a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas generó reacciones tanto a nivel nacional como internacional, instalando dudas sobre sus implicancias diplomáticas y políticas.
El Ejecutivo argumentó a través de un comunicado de prensa: “hemos llegado a la convicción que el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”. Sin embargo, la medida fue interpretada por distintos sectores como un giro en la política exterior chilena, alejándose de la estrategia impulsada durante el gobierno de Gabriel Boric, que promovía una candidatura conjunta con apoyo regional.
La decisión no solo impacta internamente, sino que también proyecta una imagen hacia el exterior. Javiera Arce, licenciada en ciencias políticas, advierte que retirar el respaldo a una candidata nacional podría interpretarse como falta de compromiso con liderazgos propios en instancias multilaterales. “La señal que envía es que no les interesa la ONU, que no hay una cercanía ni una empatía por la candidatura. Pero también que los organismos multilaterales no son de interés de Chile y esto también es muy ideológico”, señala.
Pese a esto, la candidatura de Bachelet no queda automáticamente descartada. Países como Brasil y México han mantenido su apoyo. No obstante, la falta de respaldo del propio país debilita sus opciones. El cientista político Sebastián Zárate señala que: “es un golpe simbólico, pero no necesariamente lo hace inviable si la expresidenta logra articular algunos apoyos con otros países”.
En esta misma línea, el debate no solo se centra en la viabilidad de la candidatura, sino también en las condiciones internacionales y los factores que podrían influir en su resultado. Arce apunta al capital político y redes de apoyo de la exmandataria: “la expresidenta está haciendo su campaña. Ella tiene un capital internacional impresionante pero mientras más países de América Latina se sumen a esta iniciativa va a ser mucho mejor. Si Donald Trump la veta, no puede avanzar su candidatura”.
Esto muestra que el escenario depende tanto de apoyo internacional como de estrategias de política exterior. Al respecto, Zárate concluye: “la política exterior es un asunto de Estado y no de coalición. El retiro del apoyo es una señal de que Chile busca retomar una línea de inserción internacional basada en una relación equilibrada entre las grandes potencias y la valorización de Estados Unidos como aliado estratégico” señala.
Foto: Extraída de Thetimes.cl

