Preocupación y enojo son las sensaciones que deja la histórica alza en el precio del combustible en Chile, en un contexto donde cada variación impacta de forma directa al costo de vida, tal como sucedió en el gobierno anterior con el incremento en la cuenta de la luz. Este fenómeno responde a factores internacionales, como la guerra en Irán que, desde el otro lado del mundo, se siente con fuerza a nivel nacional con este duro golpe al bolsillo de todos los chilenos.
El gobierno del presidente José Antonio Kast anunció en marzo un ascenso histórico en los precios de la bencina: +$370 en gasolina de 93 octanos y +$580 en diésel a partir del 26 de marzo. Esta medida responde a la escalada internacional del precio del petróleo producto del conflicto en Irán.
En las últimas semanas los precios del combustible habían variado con moderación. Datos oficiales de ENAP indican que en la semana del 5 al 11 de marzo la gasolina 93 subió unos +18,8 CLP por litro, y luego se mantuvo estable en la semana del 19 al 25 de marzo. Sin embargo, la coyuntura internacional rompió ese equilibrio. El conflicto en Medio Oriente elevó el crudo Brent por sobre 110 dólares el barril, mientras que este último rondaba los CLP 915. Ante esto, el ministro de Hacienda Jorge Quiroz anunció un ajuste extraordinario de los precios internos para alinearlos con los mercados globales.
Esta clase de impactos eran suavizado por el Mecanismo de Estabilización (MEPCO), que absorbe incrementos mayores en el precio del combustible. Sin embargo, el gobierno decidió suspender el mecanismo con el fin de evitar acumular carga tributaria. Al mismo tiempo, mantiene congeladas las tarifas del Transantiago hasta diciembre, en la Región Metropolitana, y hace entrega de subsidios para los taxistas, en un intento por amortiguar el golpe directo a los usuarios.
“La alza del combustible va a afectar a todos los bienes de consumo, los arriendos, los dividendos, porque va a producir un impacto inflacionario y de crecimiento proyectado a fines del 2026”, explica Rodrigo Aros, contador auditor y exgerente de Banco Estado, quien ve la situación como una oportunidad para que el país pueda buscar otros medios de energía y proveedores, con el fin de no depender tanto de Medio Oriente.
Pese a las medidas paliativas, el escenario económico cambia. Especialistas advierten que tras una inflación cercana al 2,4% en febrero, el nuevo shock petrolero dificulta proyectar un cierre del año en el 3% de inflación como antes se estimaba. La Oficina Nacional de Combustibles (CNE) reporta que en la Región Metropolitana el precio promedio de la gasolina de 93 octanos rondaba los CLP 1.211 por litro a fines de marzo (un incremento marginal respecto al mes anterior), antes de este ajuste histórico.
El alza reciente del precio de la bencina expone problemas en la gestión económica de la nación, pero también un cambio de imagen brutal comparado al gobierno anterior. Factores como los impuestos, costos logísticos y la propia dinámica del mercado nacional afectarán de forma significativa al consumidor y todo eso, en el primer mes de gobierno.
Foto: Agencia Uno. Extraída de Biobiochile.cl

