A pocos días del inicio de una nueva Copa del Mundo, Uruguay vive un ambiente marcado por la ilusión, la expectativa y también por el debate. La selección dirigida por Marcelo Bielsa se prepara para afrontar un nuevo mundial con la presencia y ausencia de varias figuras, mientras el técnico argentino continúa generando opiniones divididas dentro y fuera de la cancha.
La llegada hace 3 años de Bielsa al banco celeste, significó un cambio profundo en la identidad futbolística del equipo. Su estilo intenso, ofensivo y exigente ha devuelto el entusiasmo a gran parte de la afición uruguaya, que ve en el buenos resultados y desempeño.
Sin embargo, como ha ocurrido a lo largo de toda su carrera, las decisiones y comentarios del exseleccionador de Chile no han estado exentos de polémica. La conformación de la nómina mundialista generó una ola de comentarios en Uruguay, especialmente por la ausencia de Nahitan Nández, quien se especula habría participado en el boicot interno de Luis Suárez tras su retiro de la selección, sumándose a las críticas hacia “El Loco”.
Las controversias que rodean a Bielsa no se limitan a los resultados deportivos. Durante la pasada Copa América, el entrenador protagonizó uno de los momentos más comentados del certamen al cuestionar duramente la organización del torneo y la gestión de Estados Unidos como país anfitrión.
En aquella oportunidad, Bielsa expresó críticas relacionadas con las condiciones de algunas canchas y con aspectos organizativos del evento, declaraciones que tuvieron amplia repercusión internacional y que volvieron a poner en evidencia una de las características que han definido su trayectoria: la disposición a expresar públicamente sus opiniones, incluso cuando estas generan incomodidad en las autoridades deportivas.
Sobre esto, pareciera que la preocupación por los dichos no afecta a los hinchas. Juan Pablo Aguirre, productor del canal de streaming El Bloque y exrelator uruguayo, comenta que “ni Trump ni Estados Unidos deben saber quién es Bielsa, ni lo que diga él o el técnico de Holanda o quien sea; la FIFA es un grupo de poder tan grande, que manejan otros números e intereses, que dudo que alguno vaya a pensar en perjudicar a Uruguay” calmando las aguas sobre los pasados dichos de Marcelo Bielsa.
Ese perfil frontal es precisamente uno de los elementos que divide a la opinión pública. Mientras algunos valoran su honestidad y coherencia, otros consideran que sus declaraciones suelen generar conflictos innecesarios. Aun así, incluso entre sus detractores, existe un reconocimiento generalizado hacia su capacidad para transformar equipos y potenciar jugadores.
En Chile, Bielsa mantiene un estatus especial. Su paso por la selección nacional entre 2007 y 2011 es recordado como uno de los procesos más influyentes de la historia reciente del fútbol chileno. Más allá de los resultados, su legado quedó asociado a una nueva identidad futbolística y a una generación que posteriormente alcanzaría los mayores éxitos de la Roja.
Esa valoración contrasta con la relación más compleja que actualmente mantiene con parte de la afición uruguaya. Aunque los resultados han acompañado buena parte de su proceso y ha cumplido con la exigencia de un país con gran arraigo futbolístico, la verdad es que las emociones por el mundial son divididas en la celeste.
El profesor de la Universidad de la Republica de Uruguay y editor de la revista Sujetos, Alejandro Gortazar, hizo alusión al ambiente mundialista que se vive en el país charrúa: “Hay mucha excitación provocada por todo lo que tiene que ver con el comercio, lleno de banderas en las calles, autos y casas. Los periodistas y la televisión están todos hablando del mundial”. Por otra parte, Aguirre ve de forma más pesimista la llegada de la Copa del Mundo: “La sensación generalizada, en las calles, boliches, medios de comunicación, etc., es que Uruguay se va a ir pronto eliminado; nadie piensa en que vamos a salir campeones”.
Estas opiniones divididas tienen factores múltiples, pues efectivamente existe un desinterés generalizado en gran parte de la población en torno a la cita mundialista, donde un gran porcentaje de la población no muestra interés. Por otra parte, podemos hablar del reciente desempeño de la selección charrúa, que no presentó triunfos en los 2 amistosos preparativos previos a la fase de grupo en lo que va del año, además de un ahogado 4.º lugar en la clasificación a esta instancia, quedando por debajo de Argentina, Ecuador y Colombia.
Estos puntos que rodean el desempeño del técnico trasandino, quien, en un equipo comandado por Federico Valverde y Darwin Núñez, buscará revivir la ilusión de Uruguay en su camino por la copa.
En lo que refiere a la relación entre Bielsa y los uruguayos, Juan Pablo Aguirre asegura que es un tema de idiosincrasia. “Al uruguayo no le gusta que el argentino lo maltrate y lo mire desde arriba como lo suele hacer. Bielsa, cuando llegó a Chile pudo decirles cómo tienen que jugar, acá tenemos una tradición de 100 años de cómo jugar e intentó llegar con sus ideas, cambió el personal, pero no logró hacer mayor mérito, no consiguió formar ningún jugador sorpresa como se esperaba. Al final, hizo lo mismo que cualquiera, pero cobrando mucho más”, sostiene.
Mientras la cuenta regresiva para el Mundial entra en su etapa final, Uruguay deposita gran parte de sus esperanzas en el proyecto liderado por Marcelo Bielsa. Entre elogios, cuestionamientos y expectativas, el técnico vuelve a situarse en el centro de la escena. Una posición que no le resulta extraña y que, una vez más, promete acompañarlo durante todo el camino mundialista, así como muchos chilenos lo acompañarán a él.
Foto: Matilde Campodónico. Extraída de Apnews.com.
